Cómo cambiaría la economía si todos nos volviéramos vegetarianos

Para un granjero que vive de la producción de sus vacas o sus gallinas, un mundo vegetariano suena más absurdo que realista.

Para un empresario latinoamericano que vende soja para alimentar cerdos, también.


Lo mismo para las multinacionales que dominan la industria cárnica mundial, como Cargill, Tyson o JBS, o para los países donde la carne es un motor económico importante, como Brasil o Argentina.

Y aunque el vegetarianismo es una tendencia creciente en los naciones ricas —para mejorar la salud, combatir el cambio climático o proteger a los animales—, lo cierto es que a nivel mundial el consumo de carne va en aumento.