Cómo deberían apropiarse los progresistas del concepto de patria

En toda la sociedad está creciendo el miedo al deterioro social. Virtualmente dejados a merced de las fuerzas anónimas de la globalización, la automatización y la migración, muchos se repliegan para, al menos, controlar su propia vida. Sin embargo, este repliegue hacia la esfera privada hace que los espacios comunitarios, que antes transmitían la sensación de poder crear el propio entorno, se hagan más estrechos. Al haberse retirado el Estado del interior, disminuye cada vez más la confianza en el poder creativo de la política. Muchas personas se sienten abandonadas y buscan alternativas políticas más allá del centro democrático.

Los populistas de derecha prometen protección y amparo a quienes sienten que no son escuchados en las posdemocracias dominadas por los lobbistas, que son relegados por los rápidos cambios radicales de la economía y que no son reconocidos por la sociedad pluralista en general y las elites libertarias en particular.


Para superar a los populistas de derecha, la política debe luchar una vez más para devolver a las personas el control sobre sus vidas y su sentido de pertenencia a la comunidad. Sin embargo, para lograr esto no alcanzan las garantías materiales. Las personas necesitan una identidad que les dé orgullo, reconocimiento y autoestima para poder participar en un mundo de cambios veloces. Por lo tanto, la socialdemocracia debe ofrecer identidad a todos aquellos que buscan protección y sentido de pertenencia.