Cómo Evagrio, un monje del siglo IV, explicó la afición y el hartazgo por las redes sociales

Aveces, al escribir un texto, uno sabe que le va a traer problemas. Pero a veces también, hay problemas que vale la pena tener. Así que, parapetado y esperando el aluvión, es que le doy a la tecla convencido de que mucha gente no va a estar para nada de acuerdo, pero con la certeza de que es un tema interesante para todos.

Veamos, entonces.