martes 13 de noviembre

Cómo explicar ciencia a quienes más lo necesitan: los políticos

A orillas del río Támesis encontramos uno de los edificios más emblemáticos de Londres: el palacio de Westminster, que alberga hoy el Parlamento de Reino Unido. Desde hace 30 años, sus miembros disponen de información objetiva y fiable sobre temas como la investigación con embriones y los cigarrillos electrónicos. Todo gracias a la Oficina Parlamentaria de Ciencia y Tecnología (POST), un órgano de asesoría científica presente en numerosos países y que ahora España quiere importar con la iniciativa #CienciaenelParlamento.

Fundada en 1989, POST fue la segunda oficina de asesoramiento científico del mundo y es la más antigua en activo. Su precursora fue la Oficina de Evaluación de Tecnología (OTA) de EE UU, que funcionó entre 1972 y 1995 hasta que los republicanos la clausuraron por motivos políticos, al no coincidir siempre con sus ideas.


“[El POST] empezó como una oficina financiada por organizaciones externas”, explica a Sinc durante su visita a la oficina una de las directoras de intercambio de conocimiento, Sarah Foxen. Hoy obtiene sus recursos de ambas cámaras (la de los Lores y la de los Comunes, equivalentes a Senado y Congreso en España) y su presupuesto anual es de unas 600.000 libras anuales (unos 680.000 euros). Está formada por 14 funcionarios independientes, gobernados por un patronato de parlamentarios e investigadores externos.

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