miércoles 14 de noviembre

¿Cómo hizo el argentino Mauro Colagreco para posicionar a su restaurante en el puesto 3 del ranking “The World’s 50 Best Restaurants”?

No sería elegante decir que el alumno superó a la maestra, pero, sin duda, Beatriz Chomnalez debe estar con una sonrisa de oreja a oreja por el andar de Mauro Colagreco en el universo culinario. Es que, de un tiempo a esta parte, uno de sus más afamados discípulos no para de recibir esas noticias que nos inflan el pecho a todos. Recientemente, su restaurante Mirazur, ubicado en la Costa Azul, se posicionó en el tercer puesto del ranking The World’s 50 Best Restaurants. “Esto es un triunfo tanto para Francia como para la Argentina. Es histórico”, manifestó en la entrega de premios, que se llevó a cabo en Bilbao. Él es histórico: es el único extranjero en la patria presidida por Emmanuel Macron que ostenta dos estrellas Michelin. Y hay más: el gobierno de ese país ya lo había distinguido como Caballero del Orden de las Artes y las Letras, y lo honró con la Orden Nacional del Mérito.

Conversamos con uno de los chefs más emblemáticos del mundo, que pasó de iniciarse en la escuela del Gato Dumas a codearse con popes como Massimo Bottura y los hermanos Roca (de hecho, ellos fueron los que lo aventajaron en el podio). Sin embargo, alcanzan un par de minutos de diálogo para advertirle una característica que se impone sobre cualquier otra: la simpleza. Cuenta que su abuela fue la que le despertó el amor por la cocina. Que viaja –en promedio– cinco veces al año a la Argentina para visitar a los suyos, supervisar sus proyectos y abrazar a su oveja Ramona. Que nunca se queda conforme y que busca siempre superarse. Y recuerda a Chomnalez: dice que ella fue el motor para animarse a la alta gastronomía, la que lo motivó a armar las valijas para ir a Europa. Y que la adora.


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