Cómo Japón pretende atraer a 300.000 trabajadores extranjeros

Cuando yo, un estadounidense blanco y alto, vivía hace diez años en el interior de Japón, rara vez me encontraba con otros residentes no japoneses. Incluso en la capital, Tokio, a veces recibía miradas de sorpresa de los locales.

Pero cuando volví al país en noviembre de este año, me impresionó cuánto había cambiado. Hoteles, centros comerciales y cafés parecían tener al menos un inmigrante entre los empleados. Algunos de los jóvenes que atendían al público usaban gafetes con nombres no japoneses.


En un pub-restaurante en Kanazawa, una ciudad media al norte de Tokio, vi a un joven caucásico detrás del mostrador ayudando al chef a preparar el tradicional sushi. En otro restaurante, fuimos atendidos por un joven no japonés. Procedía de otra nación asiática y acabamos comunicándonos en inglés.

En resumen: Japón se está internacionalizando, y ese proceso se está acelerando.