lunes 26 de septiembre de 2022
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Cómo la Guerra de Ucrania va a intensificar el número de seísmos en el mundo

La guerra entre Rusia y Ucrania está afectando gravemente a los países europeos: a la subida de precios de alimentos y productos de primera necesidad se le suma el problema de la dependencia del gas ruso. En esa línea, las peores pesadillas de la Unión Europea se están haciendo realidad, ya que Rusia ha llegado a cortar total o parcialmente el suministro de gas a Alemania y a otros países europeos alegando “problemas técnicos”. El último de estos cortes lo anunció esta semana el gigante gasístico ruso Gazprom: el gasoducto Nord Stream 1 no bombeará combustible hacia Alemania entre el 31 de agosto y el 2 de septiembre. Así, aunque se prevé que el problema de abastecimiento dure en torno a un año, al no ser este el primero de estos cortes de suministro que está sufriend el país germano desde el inicio del conflicto ruso-ucraniano, el ministro de Economía alemán, Robert Habeck, baraja peores previsiones y considera que “la situación puede alargarse indefinidamente”.

Ante esta problemática, la UE intenta encontrar nuevos aliados para seguir asegurando las reservas de gas en los Estados miembro y ya es una prioridad la idea de sustituir el combustible ruso por el de Estados Unidos o comprarlo a otros países con régimen autocráticos como Azerbaiyán o Emiratos Árabes Unidos. Aunque voces críticas con la guerra y defensores del clima insisten en que las energías renovables son la solución al problema del gas ruso —ya que no financian armamento como el gas ruso y evitan intensificar el problema de la crisis climática— la tendencia actualmente está en buscar otros productores de gas y petróleo.

Al igual que otros países, —como Alemania— España ha optado por el consumo de crudo. En datos, las importaciones han subido un 16% en el primer trimestre del año, según la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores).

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