¿Cómo lograr una elección incontestable, pese a la polarización? Bolivia tiene la respuesta

    A medida que el nacionalismo, la desinformación y la pandemia han surgido como amenazas para la democracia, y mientras Estados Unidos se conmociona por una elección presidencial; Bolivia, una nación relativamente pequeña que ha vivido en medio de la agitación política durante la mayor parte de sus 195 años de historia, logró organizar una votación libre y justa.

    Lo hizo en medio de una polarización extrema y divisiones raciales, luego de protestas violentas, y mientras luchaba contra la desconfianza de los votantes y contra uno de los peores brotes de coronavirus en el mundo.

    Luis Arce, exministro de Economía, ganó con el 55 por ciento de los votos, una clara señal de que gran parte del país respaldó el proyecto socialista de su partido. Las temidas protestas masivas y los estallidos de violencia nunca sucedieron. Y la participación de los votantes alcanzó un récord histórico de casi el 90 por ciento.