jueves 13 de diciembre

Cómo los directores mexicanos conquistaron Hollywood

En la década de los sesenta en Estados Unidos, una mujer de limpieza que no puede hablar y vive al lado de un artista gay se enamora de una criatura marina cautiva en un laboratorio del gobierno para experimentos relacionados con la Guerra Fría. Suena como una propuesta que haría que los productores de Hollywood retorcieran sus rostros y gritaran: “¡Siguiente!”. Pero el director mexicano Guillermo del Toro no solo consiguió un presupuesto de 19,5 millones de dólares para La forma del agua, sino que también la convirtió en una película comercial y un éxito de la crítica, que disputará 13 estatuillas en la ceremonia de los Premios Oscar este domingo.

Si Del Toro gana el premio al mejor director en los Oscar, será la cuarta vez que un cineasta mexicano se lleva el premio en cinco años, todos con películas no convencionales. Alejandro González Iñárritu ganó en 2015 por Birdman, la historia extrañamente hilarante de un actor que hacía de superhéroe y envejece tratando de ponerse serio en Broadway. Y lo hizo de nuevo en 2016 con El renacido, una película del Oeste radicalmente diferente centrada en la búsqueda de venganza en temperaturas bajo cero. Alfonso Cuarón triunfó en 2014 con Gravedad, una historia de ciencia ficción que muchos dijeron que era imposible de hacer, antes de que ganara más de 723 millones de dólares en taquilla alrededor del mundo.


Conocidos como “Los tres amigos” —el título de un libro sobre su cine transnacional—, estos directores no son los únicos cineastas mexicanos que han ganado reconocimientos en los últimos años en Hollywood. También están el director de fotografía Emmanuel Lubezki, quien tiene tres óscares; Rodrigo Prieto, quien filmó El lobo de Wall Street, Argo y Secreto en la montaña; y otro ganador del Oscar, el diseñador de producción Eugenio Caballero.

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