Cómo los superricos se apoderaron del mundo de los museos

Con la apertura reciente de su nueva sede elegante, el Museo de Arte Moderno (MoMA) ha consolidado su posición como uno de los principales escaparates de la alta cultura en el mundo. Diseñado por la firma de arquitectos estrella Diller Scofidio + Renfro, la remodelación costó 450 millones de dólares, además de los 425 millones de dólares que gastó el museo en una renovación anterior en 2004. Ese nuevo diseño fue objeto de críticas severas, y en cuestión de una década resultó necesaria otra transformación. En menos de veinte años, el MoMA ha gastado casi mil millones de dólares en su reinvención.

La mayor parte de ese dinero ha provenido del patronato del museo. Para la remodelación de 2004, 50 patronos donaron cinco millones de dólares cada uno. En esta ocasión, los miembros del patronato de nuevo han desembolsado dinero, junto con David Geffen, que no forma parte del patronato pero proporcionó la sorprendente cantidad de cien millones de dólares. Las enormes fortunas que hacen posibles ese tipo de renovaciones plantean preguntas acerca de la composición del patronato del MoMA en un momento en el que ese tipo de agrupaciones en general enfrentan cada vez más escrutinio.