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domingo 26 de septiembre de 2021
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Cómo los trolls están ganando la batalla de las redes (y por qué esto no le importa a nadie)

El Día de la Mujer no lo pasé bien. A la mañana, una cuenta de Instagram que venía siguiendo publicó la imagen de una llanta de aleación seriamente dañada, al parecer por el cordón de la vereda, y una frase: “Feliz Día de la Mujer”. Entre que tengo pocas pulgas y que la discriminación me indigna, dejé un comentario comunicándole al responsable que ese post era una vergüenza y que dejaba en ese momento de seguir su cuenta.

La cuenta es una de esas que recopila videos de cámaras de vehículos, con escenas de accidentes y maniobras peligrosas. No es que me divierta ver colisiones y situaciones de riesgo, sino que esos videos enseñan mucho acerca de lo que no hay que hacer al volante. Pero después de un post tan paleolítico, adiós, besitos en la frente.

No pasó mucho tiempo hasta empezaron a llegar los ataques. Me dijeron de todo, siempre en tonalidades bien hostiles. Me calificaron de snowflake (en inglés: “demasiado sensible, que se ofende fácilmente”), me mandaron a “seguir haciendo mis pancitos”, y uno, en el colmo del machismo más abyecto, me preguntó: “sos una mujer?” Como si eso fuera un estigma o como si no fuera posible que un hombre encuentre ofensivo que ofendan a las mujeres.

lanacion.com.ar  (www.lanacion.com.ar)