Cómo manipular el clima con “crowdfunding” y un montón de globos

Imagine el siguiente escenario: es el año 2051. Una década de sequía, pérdida de cultivos y hambruna ha matado a millones de personas en todo el este de África, provocando violentos enfrentamientos por los alimentos y el agua. En otras partes del mundo se repiten escenas similares de muerte y devastación.

En respuesta, un grupo ecologista o humanitario, o tal vez algún individuo muchos seguidores en redes sociales, propone una solución radical: todos los ciudadanos deben lanzar globos de gran altitud al cielo, cada uno con una pequeña carga de partículas capaces de reflejar el calor hacia el espacio.


Este tipo de plan de geoingeniería colaborativa hazlo-tú-mismo parece técnicamente factible y plantea importantes preocupaciones sobre la capacidad de regular estas tecnologías. Así lo afirma un nuevo libro blanco publicado en la página web del Centro Belfer de la Escuela Kennedy de Harvard (EE. UU.) a finales del año pasado.

El texto señala que ya se pueden comprar kits para crear globos no tripulados de gran altitud por poco más de 20 euros. Y sería muy fácil organizar y coordinar una campaña de este tipo a través de las redes sociales, blockchain y sitios de financiación colectiva o crowdfunding.

Para convertir el globo a una herramienta de geoingeniería solo habría que mezclar helio con unos pocos kilogramos de dióxido de azufre, un compuesto que en la estratosfera se convierte en ácido sulfúrico, que a su vez emite calor. La presión aumenta dentro de cada globo a medida que asciende, hasta explotar a alguna altitud superior a los 20 kilómetros, dispersando su contenido en la atmósfera.