domingo 21 de octubre

“Cómo me salve a mí misma y a más de 400 mujeres del corredor de la muerte”

Parada en el banquillo de los acusados una tarde de noviembre de 2011, Susan Kigula descargó el peso de 11 años en el corredor de la muerte cuando se dirigió a su hijastro.

“¿No sabes cuánto te amo?”, le dijo llorando al adolescente de 14 años que estaba sentado con la familia de la pareja fallecida de Kigula, a unos metros de distancia.


“¿Sabes que te amo?”, repitió. “¡Yo soy tu madre!”, gritó cayendo de rodillas, envuelta en lágrimas.

Se volvió luego hacia la familia de su compañero y dijo que lo sentía.

La prensa local en Uganda describió lo ocurrido como la “admisión de un crimen horrible”.

Pero ella asegura que no es a eso a lo que ella se refería.

“La prensa mintió”, dice.

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