jueves 19 de julio

Cómo mimetizarse con Diego y convertirse en su mejor confidente

Stefano Ceci “el Tano” dejó Catanzaro, la ciudad del sur de Italia. Necesita estar cerca de Diego. “Me voy a ver a mi amigo”, les dijo a los suyos, aunque en verdad ni siquiera lo conoce. Maradona se encuentra recuperándose en Cuba: a principios de 2000 estuvo al borde de la muerte por una sobredosis de cocaína en Punta del Este.

Quince días atrás, Ceci había hablado por primera vez con Diego después de quedarse dos días en la puerta y de pagarle 500 dólares a un cubano que lo alertaba cuando salía de la casa. En esas palabras, dice ahora Stefano, sintió la amistad. El cubano le avisó entonces que Diego iría a una fiesta de cumpleaños en un restaurante: “Te llevo. Son 200 dólares”. Ceci se sentó en la mesa con Maradona. Volvió a Italia. Soportó otros quince días, y regresó a la isla. “¿Sos vos otra vez? ¿Te fuiste y volviste? ¿Te quedaste? ¿Por qué viniste?”, le preguntó Coppola. “Por Diego -respondió Ceci-; para estar con ustedes”.


Dejar un comentario