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jueves 15 de abril de 2021
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Cómo pagar la guerra contra el COVID-19

El mundo se encuentra atravesando una pandemia que amenaza con transformarse en la peor crisis económica internacional en la historia del capitalismo. En ese contexto, el debate actual se apoya en una extraña dicotomía: la salud o la economía. Huelga decir que la dicotomía es a todas luces falaz. Pero, aún si no lo fuera, nuestra posición sería clara: elegiríamos la salud. Y esto no lo haríamos como economistas sino como seres humanos. Como economistas, tenemos un primer consejo para el Gobierno: hacer caso omiso de toda opinión acerca de cómo manejar esta crisis sanitaria que provenga de economistas ya que deberíamos ceñirnos a opinar de lo que (supuestamente) sabemos, que es la economía. Y opinamos sobre economía porque justamente nos interesa la salud. El punto de arranque es entonces claro: tomando como un dato la decisión del gobierno nacional sobre el manejo de la pandemia, nuestro rol se reduce a discutir la mejor estrategia en materia de política económica que permita, a la vez, contribuir a combatir la pandemia y a neutralizar los efectos negativos que tiene sobre la economía la política de aislamiento social.

En esta coyuntura, tanto el mundo como Argentina vuelve a mirar a Keynes: las políticas de estímulo a la demanda serían la mejor forma de contrarrestar los efectos negativos del COVID-19. Sin embargo, nosotros preferimos volver a un Keynes ligeramente distinto. No al Keynes de 1937 que explicaba cómo sacar a la economía mundial de la recesión de 1930 sino al Keynes de 1939 que escribió «Cómo pagar la guerra», un artículo en el que el economista inglés elaboraba un detallado plan para un Reino Unido que se encaminaba al mayor de sus desafíos: la Segunda Guerra Mundial. Ese desafío tenía más que ver con una economía cercana al pleno empleo, lo cual podría generar que las comparaciones con Argentina no fueran conducentes. Sin embargo, al momento de entrar en la crisis del COVID-19 había algo que en nuestro país estaba plenamente empleado: los dólares. Argentina entró al COVID-19 con el frente externo complicado (cuándo no). Por esa razón, algunos analistas piensan que el Gobierno no tiene ningún tipo de oportunidad de palear los efectos económicos de la pandemia: porque en Argentina nos quedamos sin dólares. Sin embargo, veremos que este no es el caso.

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