Cómo Rusia está intentando aprovechar las diferencias entre China y Corea del Norte para aumentar su influencia sobre Kim Jong-un

El líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, envió el pasado 3 de febrero cartas con felicitaciones por el Nuevo Año Lunar a numerosos líderes mundiales.

En la lista de países amigos del régimen de Pyonyang que recibieron esas cartas, la agencia de noticias oficial de Corea del Norte puso primero a Rusia, por delante incluso de China, tradicional aliado del país asiático.


El gesto de situar a Moscú al frente de esa jerarquía simbólica de aliados, que se repite por tercer año consecutivo, no pasó desapercibido y es citado por analistas como una muestra de un acercamiento entre ambos países.

Ante las dificultades que atraviesan las relaciones entre Corea del Norte y China, «Rusia ha aumentado su atención hacia la Península de Corea, preparada para forjar vínculos más fuertes con su aislado vecino», escribió en un informe del 5 de mayo la firma de inteligencia Stratfor.