martes 13 de noviembre

Cómo se gestó la carta en la que 11 premios Nobel y 1.200 investigadores del mundo critican la política científica de Macri

La ciencia argentina está en crisis, los recortes presupuestarios, la subejecución presupuestaria y la devaluación como el último gran golpe tienen a los investigadores locales sumamente preocupados. En los últimos meses intensificaron su reclamo, advirtiendo que el CONICET está al borde de la parálisis y que, de no revertir la situación actual, se producirá otro éxodo de científicos argentinos. Su reclamo ya dejó de ser un tema de interés local y despertó la atención de la comunidad científica internacional: 1.200 de los científicos más prestigiosos del mundo, entre los que hay 11 premios nobel, firmaron una carta abierta dirigida a Mauricio Macri advirtiendo sobre esta situación.

En el último tiempo también las dos revistas científicas Nature y Science publicaron notas sobre la situación que atraviesa la ciencia argentina. No es para menos: los investigadores locales están muy bien considerados en el exterior y reciben atractivas ofertas de las instituciones más prestigiosas del mundo, donde cuentan con generosos presupuestos para llevar adelante sus investigaciones. Algo que en Argentina no sucede: “Esta semana tuve conversaciones con colegas de afuera sobre este tema y me preguntaban ‘¿cómo hacen para trabajar con subsidios devaluados?’ y la realidad es que la situación es muy delicada. Nosotros trabajábamos con un presupuesto que eran 30.000 dólares por año y con la devaluación ese presupuesto se redujo a 8.000 dólares”, grafica Andrea Gamarnik, investigadora principal del CONICET y directora del Instituto de Virología Molecular de la Fundación Instituto Leloir. “En mi caso trabajamos en biología molecular, donde el 90% de los insumos de laboratorio son en dólares. Todos insumos importados. Eso sólo a nivel laboratorio, después están los presupuestos institucionales”, agrega.


Consultada sobre cómo se gestó la carta, la investigadora dice que empezó con la misiva que en agosto último escribieron y firmaron los 250 directores de institutos del CONICET. “A partir de esa carta varios colegas extranjeros empezaron a preguntar qué estaba pasando y surgió la necesidad de poner el contenido de ese documento en inglés, para que se enteren. Fue realmente muy rápido cómo la carta se repartió en el extranjero”, dice Gamarnik, que vivió muchos años en el extranjero y volvió al país hace 15 años “pensando que se puede hacer ciencia en Argentina”.

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