Cómo se reciclará Mauricio Macri en líder opositor

Mauricio Macri está hiperactivo. Los que fueron a verlo esta semana repiten esa palabra para describir el momento del mandatario. Ese ritmo frenético tiene una explicación. El que será presidente hasta el último minuto del 9 de diciembre no sólo está a cargo de la compleja transición que encabeza junto a Alberto Fernández, sino que está construyendo su futuro. Literalmente. En la cabeza del esposo de Juliana Awada anida la preocupación de asegurarse su lugar como jefe de la oposición. Fue tajante en la misma madrugada del domingo electoral, luego de la derrota en primera vuelta que terminó con sus sueños de reelección. “Para mí lo más fácil sería irme a vivir afuera, o irme de vacaciones, pero no le puedo fallar a toda la gente que me votó, a la que me acompañó en cada marcha”, repitió Macri ante su círculo íntimo, en el calor del búnker de Juntos por el Cambio en Costa Salguero.

Desde entonces, el Presidente tomó cartas en el asunto. En estos complejos días aprovechó los pocos ratos libres que tenía para levantar el teléfono y llamar a tantos intendentes, diputados y senadores propios como podía. A algunos, los más íntimos, incluso los recibió en su despacho en la Casa Rosada. A pesar de que la excusa era felicitarlos por el trabajo durante la campaña y la elección, a ninguno de los que vio o habló Macri se les escapó el motivo de fondo: tantearlos para medir su lealtad después del 10 de diciembre. ¿Lo van a apoyar como el líder de la futura oposición o preferirán apostar por otros rumbos?