viernes 16 de noviembre

Cómo se repartían las coimas entre constructores y funcionarios

Los empresarios no cuentan toda la verdad. No todos los pagos ilegales que admitieron ante la Justicia fueron aportes de campaña; no todos los pagos fueron bajo presión; no todo el dinero salió de sus bolsillos personales, sino de sus empresas, y no todo el sobreprecio fue para la política: una parte sustancial fue para ellos mismos, según los testimonios de otros empresarios y ejecutivos que participaron en la cartelización de la obra pública durante los últimos años, sabuesos de la AFIP , auditores, contadores y abogados que accedieron a dialogar con LA NACION bajo reserva expresa de sus nombres.

El primer paso lo dio el expresidente de la Cámara de la Construcción Carlos Wagner. Ante el fiscal Carlos Stornelli buscó imponer esa versión, al declarar como “arrepentido”. Por un lado, detalló que la coima era “entre el 10 y 20 por ciento del total de la obra”. Por el otro, admitió que las constructoras se cartelizaron. “Las empresas se reunían en los lugares establecidos y determinaban el ganador de la licitación en función de su interés por la obra y del volumen de trabajo que tenían”.


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