Cómo utilizar Twitter contra el ruido

La Organización Mundial de la Salud identifica la contaminación acústica como la segunda causa medioambiental que más afecta a la salud de las personas tras la polución del aire. En Europa, se estima que el 25% de los ciudadanos están expuestos a niveles de ruido excesivos. Esto supone un incremento de riesgos para la salud y pérdidas de calidad de vida en la ciudadanía, principalmente como consecuencia del estrés y la falta de descanso.

Con intención de reducir la contaminación sonora, se realizan cada cinco años mapas estratégicos de ruido a nivel europeo que permiten conocer tanto los niveles de ruido producidos por el transporte en entornos urbanos, como los puntos negros acústicos presentes en ciudades. Además, algunos gestores urbanos deciden instalar monitores de ruido que complementan la información proporcionada por los mapas, por registrar otros orígenes de ruido como el asociado a las actividades de ocio.


Junto al fenómeno físico y objetivo del ruido, la contaminación acústica tiene un claro componente subjetivo en su percepción. Como consecuencia, el ciudadano busca soluciones y se queja para compartir su malestar con la situación. Para ello, las administraciones públicas han abierto canales que facilitan la comunicación entre los ciudadanos y los órganos gestores en esta temática. Sin embargo, gran parte de la población decide no utilizar estos canales de comunicación porque, o bien no los conoce, o no se siente cómoda con ellos, optando por compartir sus quejas en plataformas no diseñadas de forma expresa para este uso, como las redes sociales.