viernes 2 de diciembre de 2022
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¿Con qué sueña mi perro? ¿Qué pesadillas tuvo ese pulpo a la gallega? Este filósofo se ha adentrado en el mundo onírico de los animales

Puede que no haya anotado los síntomas, pero todo aquel que haya convivido con un perro habrá visto las consecuencias. Veinte minutos después de que un can de tamaño medio se duerma, su respiración se vuelve superficial e irregular. Sus músculos se relajan, su frecuencia cardiaca disminuye. Tiene los ojos cerrados, pero tras los párpados, sus pupilas se empiezan a mover de un lado a otro. Entra entonces en la fase REM, el reino de los sueños. Los espasmos musculares lo delatan: mueve la cola, quizá incluso las patas, simulando una carrera que solo acontece en su cabeza. A veces gime o empieza a ladrar.

Las pistas parecen claras, pero hasta hace poco no había evidencias científicas para asegurarlo: los perros sueñan. “A nivel estructural, su cerebro es similar al de los humanos”, explica el neuropsicólogo Stanley Coren en su libro La fabulosa inteligencia de los perros. “Además, durante el sueño, los patrones de sus ondas cerebrales son similares a los nuestros. Pasan por las mismas etapas de actividad eléctrica observadas en los humanos. Todo ello concuerda con la idea de que los perros sueñan”. Constatar esto, lejos de calmar la curiosidad de la comunidad científica (y de los dueños de perros) ha generado muchas más dudas. La pregunta más repetida sería: ¿con qué sueñan los perros? Y la respuesta más probable es: contigo. Suena egocéntrico, pero, cuando alguien ve a su perro correr en sueños, lo más probable es que corra hacia él, hacia su dueño.

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