Con Temer no se resolverá la disfunción política de Brasil

Esta semana el Papa Francisco pidió al mundo que se olviden por un momento de la crisis de los refugiados y de Medio Oriente y recen en cambio por Brasil, pidiendo «diálogo» en medio de la profunda crisis política que vive el país. Pero en la madrugada de ayer, si había algo sobre lo que rezaban los asistentes del maratónico debate en el Senado era para pedir menos diálogo.

Tras veinte horas seguidas de discursos, a las 6:30 hs los senadores brasileños votaron a favor de iniciarle juicio político a la presidenta Dilma Rousseff y suspenderla del cargo. Si bien los inversores esperan que la votación de ayer marque la conclusión –o al menos el principio del fin– de uno de los períodos más turbulentos de la historia moderna de Brasil, los analistas advierten que el país ahora enfrenta un vacío de poder potencialmente peligroso.


La votación del Senado quizás haya sido una derrota para el Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff, pero los absurdos acontecimientos de los últimos meses que condujeron a esa decisión, desde las sesiones con discursos maratónicos hasta las trompadas en el Congreso, han destruido la confianza de los brasileños en toda la clase política, según Juliano Griebeler, analista de la consultora Barral M Jorge Associates.