Confirmado: retrasar la hora de ingreso al colegio mejora el rendimiento de los adolescentes

Cualquier madre o padre de adolescentes sabe que lograr que se levanten para ir a la escuela es un desafío que pone a prueba hasta a personas dotadas con la paciencia de un monje zen. Hace tiempo que los cronobiólogos insisten en que esto se debe a particularidades de su fisiología: durante esos años, el ciclo circadiano se «atrasa». Pero ahora Horacio de la Iglesia, un científico argentino que trabaja en la Universidad de Washington, Estados Unidos, pudo hacer el experimento «soñado»: midió con precisión qué ocurre con jóvenes de 16 años cuando se retrasa el horario de ingreso escolar. El resultado coincidió con lo que anticipaba: los chicos durmieron más, mejoraron sus notas y faltaron menos. Se publica hoy en Science Advances.

Seattle es el distrito escolar más grande de los Estados Unidos. Allí, en parte gracias al «activismo» del científico, director del programa de Neurociencias para graduados de su universidad, se decidió retrasar 55 minutos (de las 7.50 a las 8.45), el horario de ingreso en las escuelas secundarias.