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martes 29 de septiembre de 2020
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Congreso Cha Cha Cha

La explosiva jornada de ayer en la Cámara de Diputados, que empezó con el bloque cambiemita negándose a seguir sesionando en forma remota, siguió con acusaciones cruzadas de golpismo y terminó con la irrupción callejera de Alfredo Casero para echarle más nafta al fuego, merece ser olvidada rápidamente para que el país pueda aspirar a un mínimo de normalidad. Las escenas del creador de Cha Cha Cha y del famoso “queremos flan” agitando a sus seguidores a los gritos bajo la lluvia, y sin barbijo, parecen sacadas de su repertorio humorístico, tanto como la guardia frente al Congreso que el grupo montó hasta bien entrada la madrugada, como si estuvieran realmente defendiendo la democracia y no pescándose un resfrío.

El bochorno de ese martes ya venía anunciándose, es cierto, en otros gestos que unos y otros se dedicaban durante las sesiones. Por ejemplo, la vez que Cristina Kirchner, en su calidad de presidenta del Senado, ordenó cortale el micrófono al macrista Esteban Bullrich porque no le gustó hacia dónde estaba dirigiéndose su discurso. O el gracioso truco de ese mismo legislador para disimular que se había ausentado de otra sesión remoto: ¡puso una foto suya con gesto concentrado como fondo de pantalla de su computadora! Bullrich es el mismo que le había ganado a la actual vicepresidenta las elecciones legislativas de 2017 en la provincia de Buenos Aires.

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