lunes 28 de noviembre de 2022
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Crece la tensión social por una inflación indomable mientras cuidan los dólares, que igual se van a Qatar, Coldplay y Nadal

Dentro de una semana, cuando el viernes 14 se conozca la inflación de septiembre, el ministro de Economía, Sergio Massa, podrá repetir que en sus primeros dos meses se ocupó de estabilizar la hecatombe financiera y cambiaria que recibió y que de ahora en más luchará contra el alza de precios, pero puede que persista la duda de cuál es el plan para lograrlo. Mientras, crece la tensión social. Los sindicatos reabren sus paritarias, los movimientos sociales consiguen promesas de refuerzos de ingresos, los trabajadores que no están protegidos ni por unos ni por otros quizá simpatizan tanto por las ideas libertarias de Javier Milei como los copitos o los brasileños que votaron el domingo por la reelección de Jair Bolsonaro. Mientras, el Gobierno por ahora no anuncia un programa antiinflación sino que se enfoca en buscar dólares y cuidar los que consiguió con la soja, aunque otros se les escapan rumbo al Mundial de Qatar y otros destinos del exterior, con un dólar a $ 269, o con la catarata de espectáculos internacionales que visitan Buenos Aires y sacan divisas a $ 148, desde Coldplay -que por ahora no suspende sus diez shows pese a la neumonía de su cantante, Chris Martin- hasta Rafael Nadal, que vendrá a ofrecer una exhibición.

En la CGT puede que se dividan entre los peronistas que lanzarán una corriente política propia el 17 de octubre, con Héctor Daer y Carlos Acuña a la cabeza, y los seguidores de Pablo Moyano y el cristinismo que no participarán de esa movida, pero unos y otros coinciden en describir una situación social angustiante. “Hay preocupación y ocupación del sindicalismo porque hoy para no ser pobre se necesitan 130.000 pesos, lo que significa que la mitad de los trabajadores es pobre”, advierte Sergio Romero, que se agrupa entre los primeros y que lidera la Unión Docentes Argentinos (UDA). “Hay un aumento incesante de precios, no hay control. No hay respuesta del Ministerio de Economía. Hay pocas chances de ser optimistas en el corto plazo. No hay iniciativa. Cuando se renegocian las paritarias, la inflación vuelve a volar todos los acuerdos por los aires. A esta situación nos trajo la política y la política nos tiene que sacar. Por eso, vamos a presentar una posición política el 17 de octubre, queremos tener nuestros diputados. Estamos en una situación grave. No es una cuestión de personas sino de plan y estrategia. Se imprimen billetes, se genera inflación y se perjudican los trabajadores”, concluye Romero. Su postura, al igual que la de Daer y Acuña, rechaza que el Gobierno ordene al sector privado dar un bono no remunerativo de fin de año para compensar la suba de precios, prefiere renegociar salarios por sector, aunque sabe que sin un combate real a la inflación eso resulta insuficiente.

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