martes 7 de diciembre de 2021
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Crecen los casos de divorcios de personas de más de 60 años

Los padres de Juan Estrada (68 él, 62 ella) se casaron en 1971. Cuarenta y tres años después, ya con nietos, sucedió lo que para sus hijos tendría que haber pasado mucho tiempo antes: dejaron de ser un matrimonio. Y, sin más excusas que esgrimir, se hicieron cargo de que no había “un destino que soportar”, como cuenta Juan que decía su madre –quien, además, ayuda económicamente a su ex– sino que les quedaban al menos dos décadas de vida y que había que disfrutarla. “El diagnóstico errado fue siempre creer que una pareja que no va junta es mejor que dos padres separados, pero que conviven bien. Hay un tabú muy fuerte en esa generación”, analiza.

Lo que le sucedió a los Estrada es algo que, según datos de abogados y psicólogos expertos en familia, sucede cada vez más, tanto en Argentina como en el mundo: los divorcios y separaciones se multiplican en aquella etapa de la vida en la que, aparentemente, ya está todo jugado. “Desde ‘¿por qué querés estar solo a esta edad?’ hasta ‘¡¿qué te agarró, el ataque de juventud?!’, me dijeron de todo”, cuenta Claudio (62), casado más de tres décadas y separado hace tres meses. “La mayoría de las veces uno opta por parches –reiki, terapia– como para poder tapar lo que no se puede destapar. Pero eso tiene fecha de vencimiento, y el plazo es nada menos que tu vida”, grafica. El eligió algo que no siempre le resulta fácil, pero que lo hace más feliz: de hecho, con sus hijas ya criadas y dos nietos, priorizó su vocación musical como saxofonista en una banda tributo a los Rolling Stones por sobre el negocio familiar, que compartía con su ex. “Estoy viviendo la adolescencia madura”, ríe.

rouge.perfil.com  (rouge.perfil.com)