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jueves 5 de agosto de 2021
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Criptoarte: ¿cuánto vale el arte digital?

Zoe Roth se hizo conocida por una foto de 2005 en la que aparece sonriendo en primer plano mientras detrás se incendia una casa. La imagen se transformó en un reconocido meme de las redes sociales. La precocidad de Zoe para la viralidad podría haber quedado ahí, pero ahora, con veintiún años, volvió al protagonismo virtual gracias a la venta de esa imagen por casi medio millón de dólares. Una vez superada la sorpresa (y la envidia), caben varias preguntas ¿Cómo se puede vender un meme que está en todas partes y todos pueden ver? ¿Qué significaría “comprar” en este caso? ¿Se puede “poseer” algo que todos tienen como quien compra un libro o, mejor aún, el cuadro único de un gran pintor?

En los últimos meses miles de personas parecen haber encontrado respuestas a esas pregunta a juzgar porque pagaron (a veces miles o cientos de miles de dólares) por registrar como propios bienes digitales que circulan libremente por la red, desde tuits, memes, obras de arte o gatitos hasta jugadas de la NBA o del fútbol americano.

¿Qué obtienen a cambio de su dinero? La posibilidad de registrar un NFT o “non-fungible token”, un “vale” criptográfico que deja sentado que son dueños de esa pieza única, indivisible y que nadie más podrá registrarla como propia sin comprarla al dueño. De esa manera se intenta resolver el “problema” de la abundancia de un bien, algo que lo haría invendible, para crear una escasez artificial que permita comercializarlo.

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