Crisis política en el Reino Unido: obstáculos y oportunidades para la izquierda

El proyecto de suspensión del parlamento (un momento clave de la política británica) ha sido derrotado, pero la trayectoria de Boris Johnson continúa. El veredicto unánime del Tribunal Supremo británico, emitido el pasado martes 24 de septiembre, declaraba ilegal el cierre del parlamento entre el 9 de septiembre y el 14 de octubre. Para muchos ha sido un veredicto inesperado y representa una ampliación de la división dentro del establishment. El poder judicial, o al menos su componente más importante, se ha posicionado con el parlamento en contra del gobierno.

El efecto más obvio e inmediato es que el parlamento volvería a reunirse el 25 de septiembre y no se cerraría durante la conferencia del Partido Conservador. Esto significó un escollo importante para la estrategia de Johnson y su consejero Dominic Cummings, así como una oportunidad para el Partido Laborista, aunque no por méritos propios sino gracias al desafío legal de un individuo apoyado por los partidos de la oposición.