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martes 26 de enero de 2021
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Cuando el café huele a gasolina: el COVID-19 no solo está robando sentidos, podría estar deformándolos

Jennifer Spicer pensó que sus días de sentir los efectos del COVID-19 habían terminado. La fiebre, los escalofríos y la fatiga severa que atormentaron su cuerpo en julio se habían disipado hace un tiempo. Y para gran entusiasmo de esta autodenominada “amante de la comida”, sus sentidos del olfato y el gusto estaban regresando poco a poco.

“Pensé que me había recuperado”, dijo Spicer, de 35 años, médico de enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad Emory en Atlanta, quien estuvo expuesta al nuevo coronavirus por medio de un paciente. Aunque sus sentidos no habían regresado por completo, estaba comiendo y bebiendo “completamente de forma normal” de nuevo. “Sentí un gran alivio”, dijo.

washingtonpost.com  (www.washingtonpost.com)