Cuando el grafiti se usa para combatir la injusticia social y para hacer negocios

Camilo Fidel López come, bebe, piensa, duerme y respira grafiti.

Donde el ojo promedio ve paredes de edificios vacías y monótonas, López, fundador de Vértigo Graffiti, un equipo de artistas que se dedican a esa forma de arte, ve lienzos en blanco, oportunidades para promover de manera colorida las causas de la justicia social, bien sea en su ciudad natal, la capital colombiana Bogotá, o en el resto del mundo.


A sus 38 años parece más joven, luce una barba desaliñada, hace poco vestía pantalones de mezclilla, una camisa informal sin mangas, y no paraba de moverse en su recorrido por Bogotá, que se ha convertido en uno de los principales destinos grafiteros del mundo.

Unos días más tarde, deambulaba por los callejones empedrados de Cartagena, una histórica ciudad costera en Colombia que también es famosa por su arte de grafiti. Y meses después todavía estaba en movimiento, esta vez en Turquía con su equipo.