Cuando el PO les gana a Macri y a CFK

La malaria económica y la sensación de pantalones bajos que dejó en el establishment la causa de los cuadernos de las coimas (decí fotocopias, gil) hacen que todos los reflectores estén enfocados este año sobre quiénes y cómo van a poner guita para los candidatos que compiten desde las primarias del 11 de agosto hasta un eventual ballottage.

Todo, en un contexto además en el que entró en vigencia una nueva ley de financiamiento de los partidos políticos que, como no iba a ser de otra forma, se aprobó recontra sobre la hora el pasado 15 de mayo y entró en vigencia poco después. Incluye dos grandes novedades: se prohíben los aportes en efectivo y se habilita que haya de manera abierta plata de empresas o personas jurídicas, ya no solo de individuos.


Después de mil coloquios de IDEA y encuentros de ACDE y seminarios de AEA donde aburrieron con paneles sobre la necesidad de mejorar la forma en que se financia “la política”, los empresarios tienen la oportunidad de aprovechar este nuevo escenario para sacarse la careta. “Estoy pensando en hacer aportes con alguna de mis compañías de manera abierta, porque si no, todo es pura hipocresía”, dice uno de los diez empresarios más importantes de la Argentina, con presencia en todos los sectores importantes de la economía. No niega ni afirma haber puesto dinero cuando no estaba permitido, pero se propone salir de esa zona oscura de la recaudación electoral. Un paréntesis: ¿ya informó la Provincia el resultado de la “investigación interna” que prometió cuando estalló el escándalo de los aportantes truchos de 2017? Buena pregunta para la próxima entrevista a la gobernadora.