Cuando expones tu privacidad, nos pones en peligro a todos

Carissa Véliz es investigadora posdoctoral en el Centro Uehiro de Ética Práctica y el Centro Wellcome de Ética y Humanidades, de la Universidad de Oxford. Además, está editando el Manual de ética digital de Oxford, que se publicará próximamente. Y tiene algo que decirte sobre la despreocupada manera en que proteges tu vida privada: «Tienes un sinfín de cosas que esconder y un sinfín de cosas que temer, y el hecho de que no vayas por ahí publicando tus contraseñas ni repartiendo copias de las llaves de tu casa es una prueba de ello».

¿No te convence? Aún hay más. «La privacidad importa porque la falta de ella da a los demás poder sobre ti», escribe la investigadora en un ensayo publicado en Aeon. Desde su punto de vista, el valor de esta cada vez más visible esfera de nuestras vidas es de una evidencia aplastante, aunque te consideres un don nadie. «Si no fueras importante, negocios y gobiernos no estarían esforzándote tanto para espiarte», razona. ¿No crees que tengas nada que temer? Parece te equivocas, «a menos que seas un exhibicionista con deseos masoquistas de sufrir robo de identidad, desempleo, humillación pública y totalitarismo».