Cuando los autores de ciencia ficción “pronosticamos” el futuro

Parece que todos estamos obsesionados últimamente con las profecías, tal vez porque ahora sí vivimos en una suerte de distopía. Varias pancartas en la Marcha de las Mujeres en Washington de 2017 decían: “¡Que Margaret Atwood vuelva a ser ficción!” y “Octavia nos lo advirtió”. Las noticias sobre el aumento de las prohibiciones al aborto legal en Estados Unidos y de recortes al presupuesto de la organización de salud femenina Planned Parenthood sí parecen escenas directas de la novela Cuento de la criada de Atwood (1985). Asimismo, la serie novelística Parable, de Octavia Butler y publicada en los noventa, curiosamente habla de un candidato presidencial que promete “hacer grandioso a Estados Unidos otra vez”.

En The Dreams Our Stuff Is Made Of: How Science Fiction Conquered the World, Thomas Disch le llama a este intercambio entre ficción y realidad “visualización creativa”. El mundo de los negocios ha empezado a aprovecharla. Los diseñadores del iPhone y Kindle mencionan que se han inspirado en algunas obras de ficción. Boeing, Nike, Ford e Intel han contratado empresas de prototipos, de proyección del futuro o de construcción de mundos para desarrollar productos. El autor Brian Merchant, en una publicación en la plataforma Medium, bien lo dijo hace poco: estas compañías “hacen lo que la ciencia ficción siempre ha hecho: construir mundos suntuosos y especulativos, describir la abundancia y los peligros de esos mundos y, finalmente, vislumbrar cómo se derrumbaría ese futuro”. Es ficción “especulativa” en el sentido financiero, una nueva manera de apostar con el futuro de las personas.