viernes 20 de mayo de 2022
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¿Cuánto vive un superhéroe? El sentido del humor de la ciencia

La ciencia es método, sin duda alguna. Sin el método científico no podríamos haber alcanzado los avances que hoy en día nos hacen la vida más fácil, minimizando en la medida de lo posible los riesgos. Pero, además de método, la creatividad, o la casualidad juegan un papel importante. Y es que la ciencia también es un juego, donde probar lo inverosímil o adentrarse en terrenos inexplorados puede dar jugosos frutos.

Un ejemplo reciente lo tenemos en los ganadores del Premio Nobel de Física de 2010, Andréy Gueim y Konstantin Novoselov, por el descubrimiento del grafeno. Este material constituido de láminas de carbono en forma de nido de abeja es más rígido y fuerte que el diamante, pero a la vez es flexible. Además de ser un mejor conductor del calor y la electricidad que el cobre, pudiéndose elaborar transistores de este material más rápidos que los convencionales de sílice.

La leyenda alrededor de este descubrimiento dice que la idea de Gueim y Novoselov surgió durante una de las tardes que compartían tomando cervezas después del laboratorio. Se les ocurrió que simplemente con cinta adhesiva podrían desprender láminas de grafeno a partir de la mina de un lápiz. Y así fue; tras ejecutar este sencillo experimento y analizar en el laboratorio el material adherido a la cinta, consiguieron encontrar las pistas que les llevarían a aislar el grafeno, un nuevo material que nadie esperaba.

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