Cuatro empresas monopolizan el ADN de 26 millones de personas

El frenesí por los test genéticos de consumo está creando dos superpotencias: Ancestry y 23andMe (ambos en EE.UU.). Estas compañías privadas ya disponen de las mayores colecciones del mundo de ADN humano.

Para los usuarios, las pruebas, que solo cuestan unos 50 euros, les ofrecen entretenimiento, claves sobre su ascendencia y la posibilidad de descubrir secretos familiares, como hermanos de los que no sabían nada. Pero las implicaciones relacionadas con la privacidad van mucho más allá. Como estas bases de datos se han vuelto tan masivas, ya es posible rastrear las relaciones de parentesco entre casi todos los estadounidenses aunque no se hayan sometido a la prueba.