Cuatro mitos sobre el voto hispano en EE.UU.

    Los electores hispanos se han convertido este año por primera vez en la minoría más importante de Estados Unidos. Con sus 32 millones de personas con derecho a voto, el 13,3% del total del electorado estadounidense, han superado al número de afroamericanos registrados, según cálculos del centro de investigación Pew Research Center. Y la cifra no deja de crecer. Cada año se incluyen en el censo de votantes alrededor de 800.000 ciudadanos hijos de inmigrantes o con descendencia latinoamericana y la mayoría de los que votarán en las próximas elecciones del 3 de noviembre tiene menos de 35 años. Se trata de un grupo importante para lograr la presidencia del país, con presencia en Estados clave para la elección y al que tanto Donald Trump como Joe Biden pretenden conquistar. Pero todavía existen falsas creencias sobre su comportamiento.

    Tradicionalmente se ha concebido al voto latino como un bloque, es decir, como ciudadanos que comparten los mismos intereses políticos y, por tanto, tienden a votar al mismo partido. También, que generalmente dan apoyo a los demócratas —por temas como el acceso a la educación y la sanidad o las oportunidades de ascenso social—, aunque se percibe cierto temor en el partido de Joe Biden a quedar por debajo de las expectativas en este colectivo en territorios como Florida. También se suele dar por sentado que su principal preocupación son los temas migratorios y que además, tienden a votar menos. Todos estos mitos, instalados desde hace décadas en el imaginario colectivo estadounidense, se han ido desmontando con los años.