domingo 14 de agosto de 2022
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Cuba reprime a artistas disidentes mientras el mundo está distraído

Ha pasado casi un año desde que las calles de Cuba estallaron en protestas masivas. El 11 de julio de 2021 brindó una gran emoción a los partidarios de la libertad en todo el mundo, y un escalofrío aterrador en la espalda a los gobernantes de Cuba. La dictadura reprimió brutalmente la revuelta y, desde entonces, ha pasado los meses reforzando sistemáticamente su aparato de control político. Como parte de ese esfuerzo, el régimen ha estado deteniendo y castigando a quienes participaron en las manifestaciones, y en el fermento disidente que las precedió. Unas 725 personas están detenidas, según el grupo estadounidense defensor de derechos humanos Cubalex. El 24 de junio, el régimen le impuso duras penas de prisión a dos de los líderes más conocidos del movimiento, Maykel “Osorbo” Castillo y Luis Manuel Otero Alcántara.

Sin duda, el régimen cubano ha propinado estos castigos asumiendo que recibirán poca atención o condena de un mundo que está distraído por la guerra en Ucrania, la inflación y otros problemas graves. Con más razón entonces debemos dedicar un momento a comprender la naturaleza de las protestas de estos hombres valientes, y la razón por la que la dictadura las encuentra particularmente amenazantes.

Como muchas de las personas más oprimidas y alienadas de Cuba, tanto Castillo como Otero son negros. Ambos provienen de realidades económicas humildes. Ambos han forjado carreras innovadoras en la cultura popular cubana: el primero es rapero; el segundo es artista de performance y escultor. Y ambos han expresado de forma desafiante su resistencia al régimen a través del arte.

washingtonpost.com  (www.washingtonpost.com)