D’Alessio le ofreció a Eurnekian “llegada al juez Bonadío y al fiscal Stornelli”

Corría el mes de noviembre de 2018 y el presunto agente de la DEA y la NSA estadounidenses y supuesto contratado free lance de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Marcelo Sebastián D’Alessio estaba obsesionado con obtener una ganancia de 600 mil dólares. Por intermedio de un contacto en común llegó hasta el despacho de uno de los empresarios más ricos y poderosos de la Argentina y de América del Sur. En ese momento, Eduardo Eurnekian, el fundador de la Corporación América, estaba ocupado por la investigación que desarrolla el juez Claudio Bonadío por la presunta “carterización de la obra pública”.

Una causa notable que en vez de tener como prueba encuadernados con fotos de un cuaderno, y arrepentidos que balbucean datos inconexos sobre gas licuado, valiéndose de pericias y peritos falsarios; contiene empresarios “en ablande” como los autos, que musitan una supuesta componenda cuyo máximo representante local durante décadas acaba de fallecer y fue el padre del presidente de la República, Franco Macri. Como se sabe, el fin de su existencia diluyó secretos.


Aunque en esos días aciagos de noviembre y diciembre de 2018, Eurnekian había contratado a uno de los estudios más cercanos al presidente, el de Landaburu, Feder, Carrió, Mayer y Rosental con el fin de enfrentar cualquier situación procesal.

La cifra que habría recibido el abogado Javier Landaburu por representar a Eurnekian sería cercana a los 600 mil dólares. Ese dato delicado llegó hasta los oídos de Marcelo Sebastián D’Alessio por las líneas de su servicio de inteligencia paraestatal, con conexiones en Maine, Estados Unidos, entre otras agencias de espionaje internacionales. Entonces, ¿qué hizo? Llamó a una de las secretarias de Eurnekian y concretó una entrevista desopilante con el empresario acostumbrado a tratar con jeques árabes, billonarios de Asia y los principales magnates de China, Europa, Estados Unidos y Rusia.