Daniel Grinbank: «Estoy en el medio de la grieta»

Si la vida de una persona se midiera únicamente por su palmarés, empezaríamos por enumerar algunos de sus grandes logros. De él diríamos que fue manager de Charly García, de Los Abuelos de la Nada, de Los Twist. Que a mediados de los 80 inventó la Rock & Pop, la emisora que revolucionó la radiofonía argentina. Que en los 90 trajo primero a Keith Richards y luego a los Rolling Stones, y que también fue el hombre detrás de las visitas de Paul McCartney, Michael Jackson, Madonna, Prince, Guns n’Roses, Phil Collins, Megadeth y los Ramones, entre muchos otros. Que produjo musicales como La bella y la bestia y Chicago para Iberoamérica. Que puso la piedra fundamental de la Metro y que, ya en el nuevo milenio, fundó FM Kabul. Que produjo otras tres visitas de los Rolling Stones y que representó a Violetta en Europa, el espectáculo que más recaudó en ese continente en los últimos dos años.

Puede sonar apabullante que al frente de todos esos emprendimientos haya estado la misma persona: Daniel Grinbank. El hombre que se hizo rico haciéndonos felices. Y, por sobre todas las cosas, un sobreviviente que, en tiempos en los que muchos diagnostican una crisis crónica para el mercado de la música, logró reinventarse y adoptar un nuevo modelo exitoso de negocio.


«En la industria del entretenimiento la única variable estable es la dinámica absoluta. El gran desafío es tratar de interpretar para dónde va esa dinámica, sabiendo que lo único que no se puede detener nunca es el tiempo y los cambios. Entonces tenés que ver cómo te adaptás y cómo usufructuás de la mejor manera posible esos cambios», explica. «Pero eso es absolutamente impredecible. Aunque vos podés tomar elementos informativos, sigue prevaleciendo una cuestión intuitiva. Porque si hay algo que está claro, es que no tenemos una fórmula. Si hubiera una fórmula no nos equivocaríamos tanto. Y si nos equivocamos tanto es porque esa fórmula no existe. Uno puede decir «me va bien» cuando de diez pegaste siete. Nunca pegás diez de diez. A pesar de eso, uno siempre es optimista y ambicioso cuando encara un proyecto. Y eso genera una adrenalina de timba, porque aunque aplicás una serie de variables, el éxito nadie lo tiene garantizado».