martes 11 de diciembre

#Dante2018 o la utopía de las redes sociales

Los caminos de las redes sociales son inescrutables. El 1 de enero un investigador argentino llamado Pablo Maurette, afincado en Chicago y experto en el sentido del tacto en la literatura renacentista, publicó un tuit. Un tuit que invitaba a leer los cien cantos de la Divina comedia en los primeros cien días del nuevo año. La etiqueta era #Dante2018. Contra todo pronóstico, rápidamente se volvió viral.

De una viralidad extraña: al mismo tiempo popular y muy especializada. Porque en Twitter encontramos fotos de la cabina de un avión con el libro abierto, mensajes de personas que se han conocido en una librería buscando la obra maestra de Dante y muchas transcripciones de versos punzantes o hermosos (como los que publican el poeta costarricense Luis Chaves, la profesora venezolana Diajanida Hernández o el periodista argentino Diego Fonseca).


Pero toda esa lectura entusiasta tiene su correlato de erudición dantista. El 2 de enero el escritor colombiano Humberto Ballesteros, doctor en literatura italiana, creó un tumblr en el que a diario analiza brillantemente un canto. Las actividades del escritor argentino Pablo Williams o del profesor de Harvard, Mariano Siskind también son felizmente incesantes.

En #Dante2018 encontramos de todo. Ilustraciones como las de Maru Ceballos o Leo Achilli, que se expanden hacia Instagram. Selfis de lectores en Florencia. Discusiones sobre las mejores traducciones (avanzo aquí que a finales de año se publicará en Acantilado la que ha ocupado al poeta y traductor José María Micó durante los últimos años). Y hasta confesiones sorprendentes, como la del crítico argentino Quintín que publicó: “7 de enero. Querido diario: hoy cumplo 67 años. Me desperté y leí el canto VII. Me da un poco de vergüenza leer la Divina comedia recién a esta edad. Pero más vale tarde que nunca. Gracias a #Dante2018″.

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