De Alec Baldwin a Donald Trump: el poder de una peluca naranja

Le toma siete minutos.

Una capa de maquillaje Clinique Stay-Matte en polvo color miel. Una peluca cosida a mano. Cejas pegadas en forma de pequeñas puntas. El resto es obra de Alec Baldwin: los labios fruncidos, una forma de caminar estudiada y torpe, y la cautela de humanizar al hombre que aborrece.


La transformación de Baldwin, un liberal que habla sin tapujos, en el presidente electo Donald Trump para la parodia que hace con frecuencia en Saturday Night Live, incluye una peluca color naranja y un difícil equilibrio. Implica armonizar la determinación de un actor veterano de encasillar su identidad en un personaje aunque, en su vida fuera de cámara, tiene la firme creencia de que el hombre que tomará el mando de Estados Unidos es un personaje peligroso.