De cuando el Partido Pirata estuvo a punto de gobernar un país

Las protestas de 2009 en Islandia contra la crisis económica y sus consecuencias derivaron entre muchos de los activistas en una conclusión: lo más efectivo sería participar en el sistema a través del mecanismo más convencional en las democracias representativas, los partidos políticos. «Era humillante pensar que nuestro país era así, que nos habíamos dejado engañar por banqueros y políticos, nos sentíamos muy traicionados», comenta Margrét Tryggvadóttir, de 47 años, editora de libros y muy activa durante las protestas.

Cuando el Gobierno cayó y se convocaron elecciones anticipadas para abril de 2009, un grupo de manifestantes crearon el Movimiento de los Ciudadanos (Borgarahreyfingin) para concurrir a las elecciones. La idea era contar con una plataforma apartidista que representara en el Parlamento a quienes habían participado en las protestas, que además se identificaban con el interés público. «Y me dije, ‘Vale, voy a presentarme yo. (…) Si no lo hago, entonces mis hijos no querrán vivir aquí cuando crezcan, así que tengo que hacerlo'», recuerda Margrét.