martes 30 de noviembre de 2021
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De la censura a la celebración: la larga travesía de los personajes LGTBI hasta los dibujos animados

Netflix estrenó en septiembre Q-Force, una serie animada sobre las aventuras de un escuadrón de espías LGTBI que, entre otras cosas, caza a un traficante de armas a través de Grindr o revela el secreto oscuro detrás de Eurovisión. Hace cinco o diez años hubiera sido alabada por su diversidad e inclusión, pero en 2021 ha recibido críticas tibias a pesar de tener el respaldo del productor Michael Shur ‒creador de Parks & Recreation y The Good Place‒ y un elenco de actores de doblaje y de guionistas tan diverso como sus agentes.

La reacción principal ante la serie parece ir desde la indiferencia ante chistes facilones y un tanto caducos sobre Ally McBeal y Sexo en Nueva York a quejas sobre ser un intento muy obvio de un conglomerado mediático de ganarse unos puntos con un colectivo con el que no vive su mejor momento tras el controvertido especial del cómico Dave Chappelle subido a la plataforma. Distando de la opinión que se tenga sobre Q-Force, la evolución de las series animadas en el último cuarto de siglo demuestra tanto la lucha de las grupos minoritarios de verse representados en los medios de comunicación como de las series animadas de quitarse la etiqueta de ser un mero entretenimiento infantil.

elpais.com  (elpais.com)