domingo 14 de agosto de 2022
Cursos de periodismo

De la escucha activa al placer del objeto físico: cómo los vinilos están transformando mi relación con la música

Imagine que ha tenido un día regulero. El universo se ha carcajeado de sus planes y plegarias. Solo queda esperar a que mañana las cosas mejoren. O no. Mientras tanto, comienza a atardecer. Ante la falta de inspiración, decide acercarse a la estantería. Recorre táctilmente su (aún humilde) colección de vinilos. Los días grises tienen su propia banda sonora, por lo que no le resulta difícil escoger un disco. Lo pone. Se abastece de una copa de vino. Adopta una posición horizontal en el sofá. Cierra los ojos. Se concentra en el fluir de melodías cargadas de textura. Aprecia nuevos matices en la voz, en la instrumentación. Establece una conexión profunda con versos que son viejos conocidos. Se deja sacudir por la música. La habitación adquiere más y más densidad. Y, sin darse cuenta, usted ya flota.

En una sociedad hiperestimulada, el oído puede ser refugio. Pero, para ello, es necesario alejarse del murmullo generalizado, poner el foco en el objeto de estudio y crear cierta disciplina auditiva. Todo un acto de transformación interior, tal como lo defiende Jenny Odell en el popular ensayo Cómo no hacer nada (Ariel, 2021). En relación a la observación de aves, la autora escribe: “Cada vez que veo o escucho a un pájaro inusual, el tiempo se para, y luego me pregunto dónde estaba, tal como deambular por un inesperado callejón secreto puede hacerte sentir como si te salieras del tiempo lineal. Incluso breves o pasajeros, estos lugares y momentos funcionan como un retiro, y como ocurre con los retiros más largos, afectan al modo en que percibimos la rutina diaria cuando volvemos de ellos”.

vogue.es  (www.vogue.es)