De Rafaela a Maranello: el argentino que fabrica para Ferrari

Cuando en 1963 Juan Florentino Basso fundó su fábrica de válvulas jamás imaginó que, con el tiempo, le vendería a Ferrari, Harley Davidson y a todos los autos de competición de la Argentina.

La empresa, Basso S.A., se creó en medio del espíritu que por aquellos años pregonó, hasta su derrocamiento, el presidente Arturo Frondizi: producir autos argentinos con productos argentinos.


Juan Florentino Basso era un hijo de inmigrantes italianos que siempre estaba buscando cómo progresar. Por eso, cuando surgió la posibilidad de dejar su puesto como gerente de una importante mueblería santafesina para asociarse con Italo Botero, un director de producción de otra fábrica, no lo dudó. En esa formación también estaba Dante Beninca. Así nació la empresa Basso, Bottero y Beninca S.A.I.C (en el ’85 devenida en Basso S.A. tras comprar las acciones).