miércoles 15 de agosto

De trolls, bots, fakes y notas en los diarios

Hoy se publicó una nota en La Nación en la cual aparezco como fuente, una más, no es la primera vez que soy consultado para estos temas que vengo investigando hace años así que para mi es lo más normal del mundo. Un par de meses atrás salió otra en Clarín sobre el mismo tema y donde también fui parte. Mi foco, en este caso, es solamente en Twitter ya que su API me permite juntar información y yo me baso en datos, no en deseos.

Lo curioso de estas notas es la reacción que generan, en particular esta última tiene algún que otro problema: soy el único que aparece con nombre y apellido. Así es, el único que, como fuente, se hace cargo de su propia existencia. Esto es, obviamente, un probleama en todo artículo a la hora de considerar la veracidad del mismo y, por mi parte, sólo puedo dar autenticidad de lo que digo, ni siquiera de lo que interpreta el periodista.


La reacción que noto es de negación en muchos casos, no voy a juzgar cómo está escrita la nota, pero negar la existencia de agencias trabajando para forzar temáticas, hashtags, comentarios y demás es tan ridículo como la paranoia de que esto sea realmente efectivo al largo plazo.

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