Defensa de la estadística

Las personas no estamos hechas para pensar probabilidades. Imaginad que os prometo que vuestro equipo favorito ganará cada partido con un 66% de probabilidad y luego pierde uno de cada tres. Muchos os sentiréis estafados… aunque esté pasando lo prometido. La estadística es contraintuitiva. Ese fue el hallazgo de Daniel Kahneman y Amos Tversky, dos psicólogos israelíes que en los sesenta revolucionaron nuestras ideas sobre cómo funciona la mente. Su colaboración, que acabó mereciendo un Nobel en 2002, empezó con una pregunta: ¿somos los humanos estadísticos por intuición? Descubrieron que no.

Ni siquiera los expertos en estadística desarrollan esa intuición. Kahneman y Tversky, cuya historia narra Michael Lewis en el libro Deshaciendo errores (Debate), de próxima publicación en España, demostraron que los especialistas también cometen errores al decidir apresuradamente. Les planteaban ejercicios como éste: “Un pueblo tiene dos hospitales. En el grande nacen 45 bebés al día y en el pequeño 15. En general, el 50% de nacimientos son niñas, pero los porcentajes varían cada día. ¿Qué hospital registrará más días en los que el 60% de los bebés son niñas? ¿En el grande, en el pequeño, o en los dos será más o menos igual?”.