Del insulto a la distensión: Fernández y la refundación del periodismo

A poco más de un mes para las elecciones generales a presidente en la Argentina y con poca incertidumbre sobre la muy probable consagración de Alberto Fernández como sucesor de Mauricio Macri, es posible identificar tres grandes etapas en los encuadres informativos y opinativos y un gran giro en los principales medios de comunicación del país sobre el candidato del Frente de Todos. A la vez, las señales de Fernández hacia esos medios fueron también cambiando a lo largo de 2019 y sus vínculos con dueños y conductores mediáticos son un ingrediente de la eficaz campaña del postulante opositor. En el transcurso de estas etapas se distingue la incubación de un proyecto de renovación del periodismo notorio en el país y el interés de Fernández para acelerar la distensión con los magnates periodísticos.

Alberto Fernández había comenzado el año acercándose de modo cada vez más nítido a Cristina Fernández de Kirchner, quien cosechaba mayor intención de voto, convirtiéndose en los primeros meses en su principal interlocutor y vocero público. En esta primera etapa, cada paso que Fernández daba hacia la ex presidenta recibía reproches directos y sus menciones eran acompañadas por atributos ofensivos por parte de los grupos mediáticos más consolidados en audiencia, como Clarín, Infobae, La Nación o América.