viernes 19 de octubre

Delación penada: el plan fallido que arrastró a los CEOs junto a CFK

“Me quieren hacer confesar, arrepentirme, pero no tengo nada de qué arrepentirme”. Juan Carlos Lascurain, el ex presidente de la cámara metalúrgica ADIMRA y dirigente de la UIA, fue visitado en prisión por varios de sus colegas. En cada una de las charlas, aseguró que no pagó coimas por un presunto anticipo de 50 millones de pesos por una ruta en Río Turbio que no se terminó de construir. El empresario es, junto a Gerardo Ferreyra, de Electroingeniería, el único de los más de 20 CEOs procesados por el juez Claudio Bonadio que, según grafican en la Justicia, “aún no cantaron”.

Más allá de la decisión personal y las razones propias, llamó la atención en todo el Círculo Rojo la negación de Lascurain y Ferreyra a subirse al tren de aquellos que, en tándem, apelaron a la figura del arrepentido o la delación premiada. Los que aún creen que sí pagaron las coimas que ellos niegan aducen que su cercanía manifiesta con el kirchnerismo los hizo mantener “sus códigos”, incluso ante la postura inversa de la mayor parte de los funcionarios K que habrían recibido los pagos, según consta en los cuadernos del chofer Oscar Centeno. En el entorno de estos dos ejecutivos contaron a Letra P que “nunca quisieron arrepentirse porque sostienen que no pagaron”, aunque admiten que el plan de los CEOs en el marco de la causa intentó sumarlos, sin éxito, a la oleada de confesiones y mea culpa.


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