martes 28 de junio de 2022
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¿Demasiado viril para Picasso?

Coqueto, con la mano izquierda se ajusta el gorro de dos picos y con la derecha sujeta el espejito en el que se mira. Un gesto delicado al que acompaña la posición de sus piernas casi juntas, una estirada. Sin embargo, este Arlequín con espejo que pintó Pablo Picasso en 1923 no fue siempre tan sutil. El genio malagueño (1881, Málaga-1973, Mougins, Francia) lo compuso primero con las piernas abiertas, y más gruesas, en una pose viril, menos efébico que en su plasmación definitiva. Este es uno de los misterios que detalla el pormenorizado estudio fotográfico, radiográfico y químico que acaba de completar el área de Restauración del Museo Thyssen sobre una de las obras maestras de la pinacoteca. «Algo se intuía por algún estudio anterior, ahora lo hemos confirmado», dice el director del área del Thyssen, Ubaldo Sedano.

La historia de cómo pintó Picasso este Arlequín se explicará con imágenes, textos y un vídeo a partir de este viernes en la sala 45 del museo, donde se expone habitualmente. Es uno de los actos con motivo del 25 aniversario del Thyssen madrileño, que celebra este año y tendrá su día grande el 8 de octubre. Hace ahora 28 años que el barón Thyssen y su esposa, Carmen Cervera, eligieron precisamente esta obra para posar para EL PAÍS en su mansión suiza de Lugano y mostrar al mundo solo un ejemplo de lo que estaba por llegar a Madrid.

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